La cosa fue así: tu
sonreias, yo sonreia, no habia más de medio metro entre nosotros, luego las
sonrisas se convirtieron en agua y se escurrieron entre nuestras manos.
Continuamos el camino,
pero en direcciones contrarias. La consigna era dejar, lo más lejos posible,
aquella línea que ninguno quiso atravesar.
Cada noche, al
instante en que se apagan las luces, me llega ese recuerdo de manera
inevitable. Y vuelvo a sentir como se deshacía mi sonrisa, vuelvo a ver
deshaciéndose la tuya; vuelvo a tener la sensación de cuando alcé mis manos y
aquel líquido sonriente se escapaba y caía al suelo.
Entonces me da un
escalofrío. Me acuerdo de ti, arrodillado, con la mirada impávida y perdida,
como queriendo seguir las sonrisas en su ruta subterránea. No se me olvida cómo
te busqué. Quedó un holograma de ti, la pose congelada en tu desesperación. Mi
mano en tu cabeza, pero sin tocar nada, mi mano en tu hombro, en tu espalda, en
tu barbilla, en tu pierna… no había nada.
Y cada noche al apagar
la luz es igual. Otra vez te sonrío, otra vez pierdo una sonrisa, otra vez como
que te busco, aunque ya no quiera tanto encontrarte, otra vez doy la media
vuelta, otra vez me voy.
Me gustan tus notas, Nix. Son cortas, claras y lo interesante no les falta.
ReplyDeleteUna sonrisa para ti :D
A este mero me refería hace rato (:
ReplyDelete(De principio a fin me gustó)