Me gusta lo etéreo de tu esencia, no la esencia.
Me gusta el vapor que sube al cielo, que no puedo atrapar,
El canto de las aves y no el ave.
Me gusta lo que pienso al verte modelar,
Recordar lo que imagino que podría pasar,
Me gustas como imagen, como el santo de un altar,
Con el místico encanto de quien a tientas va
Tocando piedras, pensar que son diamantes.
Me gusta que te guste lo que yo te hago pensar.
Juguemos a querernos, amarnos, ser eternos…
A que nos besábamos sin descanso, sin descaro,
A que un día no somos ciegos y podemos mirar,
A los labios de Páez, que quemen por piedad,
A verter la pasión del sueño, antes que acabe…
Luego, ya sabes, despertaremos una mañana siendo extraños,
Con la cara apoyada en la almohada, los ojos duros,
La tristeza de no poder llorar, yo me levanto y me voy
Cierro la puerta, sonora resuena en el pasillo,
Mis pasos le siguen la orquesta, tú enciendes la t.v.
…es lo que siempre pasa, lo sabemos, pero no importa ahora,
No debí decirlo, olvídalo, ¡Ámame que yo te amo! …sólo hoy.