Friday, January 20, 2012

DE OFICINAS Y ORACULOS

Se sentó a la mesa con un café, a su lado otros 3 trajeados lo imitaron, colocó un periódico enrollado provocadoramente junto a él e inició la conversación.
-¿Supieron lo de la tal SOPA? Preguntó asegurándose de alargar el sonido de la A lo suficiente como para hacer contacto visual con sus interlocutores, y luego, agachando la cabeza, consigo mismo.
Para eso era bueno, para darse importancia. Sabía, con una precisión casi sobrenatural, en qué momento fingir distracción, en qué momento dar el ademán triunfante, en qué momento tronar la lengua, en qué momento reír, e incluso, en qué momento dar tragos a su café.
Era como ver una manada de leones: El trajeado alfa postulando un tema, los demás asintiendo con la cabeza, de pronto callados, de pronto comentando a coro.  (en realidad no se entendía lo que decían, era sólo por hacer ruido, por descansar el ambiente de la sabiduría del trajeado alfa).

El Sol empezaba a escurrirse entre los edificios, los 4 trajeados metidos en sus periódicos, todas las cejas fruncidas y depiladas, parecían una liga de héroes oficinistas determinados a confrontar las injusticias del mundo… Entonces uno gritó:
-¡Acuario!
-Triunfarás sobre los obstáculos que esté presentando tu relación amorosa actual, si estás soltero pon atención pues tu media naranja cruzará frente a ti el día 24. Continuó un segundo.
Todos rieron.
-¡Escorpión!  Gritó un tercero –sufrirás una recesión económica que durará algunos años.
Todos guardaron silencio. Traje alfa cayó en un breve trance y colocó su periódico en la mesa. Los otros 3 lo siguieron.
-¿quién se dará el tiempo de escribir tales estupideces? Dijo al fin, luego rió nerviosamente.
Sus colegas comentaron algo, luego se levantaron y salieron del lugar.
Traje alfa había adoptado una mirada meditabunda, no dejaba de jugar con su servilleta, se había quedado en bancarrota el día anterior y el horóscopo confirmaba su peor pesadilla. Ahora, por primera vez, tendría que hacer frente a sus circunstancias, había de hacer pública su situación y reconstruirse desde el abismo.
Aturdido en la suavidad de su traje sastre y  en la conmoción del horóscopo, con la lentitud con la que el sol se asomaba; traje alfa caía en la cuenta de que estaba viviendo los últimos instantes de un mundo al que ya no pertenecería jamás.

INTERVENCION ALIENIGENA (CAP II)

Durante el desmayo Carlos se vio a sí mismo caminando por un largo sendero, estaba muy obscuro, apenas veía lo más inmediato a él, se sentía tranquilo a pesar de que de alguna manera sabía que caminaba sin dirección y en un lugar desconocido. Olía a… -Pino, la palabras brotaron de su boca como si esta fuera una entidad separada de su cuerpo. –Pino, repitió y comprendió que el sendero estaba bordeado de aquellos árboles, ahora los veía claramente, el tronco esbelto y largo, las ramas dispuestas en círculos, el cono perfecto… 

Se escuchó la puerta abrirse de golpe. -Bien, hoy intentaremos abrir los ojos de nuevo, dijo el doctor. Antes de que Carlos siquiera abriera la boca el doctor continuó: -tiene unos lentes especiales, por eso cree que aún está obscuro, pero mire, es decir, escuche (titubeó) son las 12 am, el sol está en su clímax joven, la enfermera está cerrando las persianas para evitar que suceda algo parecido a lo de ayer…bueno, quítese los lentes, pero no vaya a abrir los ojos hasta que yo le diga ¿De acuerdo? Carlos seguía sintiendo el aroma a pino, pero no dijo nada de eso al doctor, asintió suavemente con la cabeza y se quitó los lentes, luego abrió los ojos muy despacio…parpadeó fuertemente varias veces, al fin dijo:- Nada, todo está igual que ayer.   El doctor suspiró. -Bueno, así es esto… por lo menos ya no le duele tanto ¿cierto? Carlos consintió, era verdad. –Ahora realizaremos unos exámenes de rutina.
Carlos sintió que el doctor se movía y por momentos se quedaba quieto, pero nunca supo lo que pasaba, luego de un tiempo el doctor habló. -Vaya, sus pupilas están dilatas aún…escuche, esta no es una buena señal, recuerde que estuvo en coma 3 años, bien, pues a veces ocurren daños irreversibles en nuestro cuerpo, no quiero decir que no vuelva a ver nunca más, quiero que considere la posibilidad, pero no se olvide, es sólo una posibilidad, rezaremos por que recupere la vista. Ahora dígame, ¿ha intentado recordar algo?  -He intentado, dijo Carlos.    -¿y nada? -Nada. -Bueno, hay que tener paciencia eh, yo lo dejo.
La puerta se cerró y se fue el olor a pino.


¡Buenos días por la mañana! El entusiasta y enérgico tono de voz del doctor quebró la tranquilidad de Carlos, éste no contestó, se sentía invadido y fastidiado, había estado soñando con un bosque, con pinos, con un sendero iluminado sólo por la luna; se había dado cuenta de que eran imágenes reales y todas las veces que despertó en la noche había esperado a que amaneciera para contárselo a alguien, ya tenía un consuelo, ya había algo que lo esperaba cuando pudiera ver, aquel bosque prometía que no estaba solo. Toda su angustia estaba apaciguada y el doctor, con aquella voz alegre había derrumbado la esperanza que Carlos tenía en él para que fuera su confidente, él estaría siempre ajeno al drama, él nunca dejaría de verlo como algo qué habría que estudiar.
Ya sé que no está dormido, dijo el doctor, al mal tiempo darle prisa. El doctor estaba sonriendo, Carlos lo vio.
-Puedo ver, dijo Carlos con un hilo de voz, la boca le temblaba y poco a poco reconocía lo que tenía frente a él, las lágrimas salían a borbotones, ni siquiera intentó secarlas, era demasiada conmoción. -¿Qué es lo que ve? Preguntó el doctor. Carlos no podía hablar. -Bien, tómese su tiempo, es normal que se sienta emocionado, si yo fuera usted también lloraría, digo tres años en coma, luego despierta sin poder ver…la vista es un sentido importantísimo, bueno, no es que los demás no lo sean pero si usted se queda sin el olfato por ejemplo, pues a veces yo quisiera no tener olfato (explotó en carcajadas) ¿cierto enfermera? La enfermera se rió también. El doctor se limpió una lagrimilla, suspiró y se puso a juguetear con una pequeña lámpara que tenía en la mano.
Luego de una pausa el doctor se levantó -¿bueno, qué dice, ya está más tranquilo? -Sí, contestó Carlos. El doctor se acercó con la lamparita y lanzó un chorro de luz directo contra los ojos de Carlos, éste cerró los ojos violentamente.   -Vaya, si, lo siento no le avisé lo que iba a hacer, disculpe… en fin ya vimos que su globo ocular recuperó la respuesta al estímulo…y dígame, ¿se ha acordado de algo? Carlos contestó automáticamente. -No. -Qué lástima, dijo el doctor, mire no me gusta ser impertinente pero hay algo que le debo decir…no sé por dónde empezar… verá, no sé si se acuerde que le mencionaba que el hospital ha pagado su cuenta todos estos años, la cuestión es que muy a mi pesar su caso levantó sospechas del gobierno, ya sabe, no es normal que una institución de renombre, como esta, albergue tanto tiempo a personas que nadie reconoce, así pues le hicieron un interrogatorio a mi enfermera y ella ¿cómo dicen? Soltó la sopa, entonces me avisaron que venían a hacerle el mismo interrogatorio a usted, no creen que no se acuerde de nada, así que a mí se me ocurrió que podríamos inventar una historia sólo para quitarlos del paso, estaba pensando en algo como…     -¡No!. Carlos arrojó la negativa con una fuerza que no conocía. -Lo siento doctor, no hay que temer, no recuerdo nada, déjelos que pregunten. -Pero usted no entiende, ellos seguramente quieren usarlo, yo les dije que la causa de sus lesiones seguramente habría sido infringida por un asaltante armado, puede usted decir que lo último que recuerda es una persona, una silueta borrosa si gusta, algo difuso, sólo para deshacernos de ellos.
-Sólo para deshacernos de ellos, dijo Carlos para sí…  -Sí, sí, contestó el doctor, ¿ya me entiende? Luego usted  y yo podremos darnos vuelo en la investigación.
-De acuerdo, contestó Carlos luego de un rato. -Maravilloso, Ma-ra-vi-llo-so, dijo el doctor, bueno, tengo que irme, llegarán de un momento a otro y si me ven aquí podrían sospechar nuestro plan ¡mucha suerte joven amigo!
El doctor salió del cuarto tan jovial como siempre.

Monday, January 9, 2012

INTERVENCIÓN ALIENIGENA (Cap I)

Capítulo I
Carlos se llevó las manos a la cabeza y sintió las vendas, las desenredó suavemente. -Despacio, dijo una lejana voz. Conforme Carlos quitaba las vendas la obscuridad en sus ojos se iba rindiendo ante el blanco alivio de la luz, que era cada vez más intenso, hasta que una mano lo detuvo. -Hasta ahí llegará hoy joven.
Era la misma voz que había hablado hace un momento, era un doctor, Carlos lo supo, estaba en un hospital, aunque no recordaba cómo había llegado ahí.
-¡Doctor! Gritó Carlos, pero no pudo continuar, no sabía qué iba a decirle, no podía sólo preguntar por lo que tenía, luego tendría que saber cómo había ocurrido y por qué, no era una cuestión tan simple. También quería preguntar si había alguien más en la sala, alguien a quien le pudiera preguntar todo lo que quería saber… Decidió callar, el doctor caminó hacia la puerta y dijo que regresaría en unas horas, lo dijo con una sonrisa, Carlos no podía ver, pero sabía que el doctor había sonreído al hablar.
-Bueno, pensó, me tranquilizaré y voy a recordar lo que sucedió. El doctor dijo que me quitara la venda despacio, yo desperté…estaba despertando y tenía las manos en la cabeza, me quitaba la venda y él me dijo que lo hiciera despacio; antes de eso…obscuridad…  Carlos sintió un fugaz pero intenso calambre en la cabeza, luego otro un poco más largo, y este fue más bien como una pequeña descarga eléctrica, después otro nuevamente corto.
-Intentaré traer a la mente mi primer recuerdo, pensó. Lo primero que sea… cualquier cosa…lo que llegue a mi mente más rápido… Nada. No podría acordarse de nada, todo era una masa de imágenes difusas, mezcladas entre sí, cosas que él no podía nombrar.
Afuera el barullo de las calles se desvanecía suavemente, a la par que Carlos se quedaba dormido.


Tocaron a la puerta, se la oyó rechinar y se sintió la afable presencia del doctor.        -Buenas noches Joven, ahora sí terminaremos de quitar la venda. -¡No! Gritó Carlos. Luego no dijo nada más. Supo que el doctor había sonreído, seguro que veía pacientes así todo el tiempo y estaba acostumbrado a que se tomaran las cosas de la misma manera. 
El doctor tomó una silla y se sentó, comenzó a hablar: -Sabe, ha sido muy extraña la forma en que usted llegó aquí, probablemente esté confundido y créame que no quisiera confundirlo más, pero tal vez si le platico un poco del tema mencione cosas que le ayuden a recordar. Quienes lo trajeron dicen haberlo encontrado a media carretera en la madrugada, hace tres años -¡Tres años!  -Tranquilo, aquí está a salvo de todo, luego le ayudaré a completar su rompecabezas, por favor siga escuchando. Lo encontraron a media carretera, como le iba diciendo, era la carretera 26, ¿usted cree en OVNIS? Yo no, pero aquella carretera es famosa por eso, en fin, estaba usted delirando, tenía una herida a todo lo largo del cráneo, era una línea perfecta, como cuando logra partir un coco a la mitad, disculpe la expresión (aquí se rió nerviosamente) es muy raro ver esa clase de heridas joven y más aún, se esperaría exposición del cerebro, pero el suyo estaba intacto, las meninges no tenían ni un rasguño,  sin embargo lo más asombroso es que se le escuchaba articular palabras, inentendibles claro, pero no es algo normal; bueno, los paramédicos procedieron de acuerdo al protocolo y lo trajeron, hace tres años, como le dije.
Hubo una pausa de silencio, el aire se tornó denso y sofocante, el doctor continuó. -Voy a ser muy sincero con usted, continuó el doctor, su caso me ha tenido muy ocupado, es por eso que por parte del hospital se consiguió un permiso para mantenerlo aquí, ya luego veremos cómo nos lo paga, disculpe de nuevo, no encontramos familiares suyos, y continuando con la honestidad espero que coopere conmigo, vamos a ver qué progreso hay y hasta dónde se puede llegar, ¿Está bien? A ver, termine de quitarse la venda.
Carlos titubeó un poco, estaba demasiado confundido, sus emociones parecían pausadas, no podía negarse o responder emotivamente, simplemente alzó sus brazos y se quitó la venda. 
-No vaya a abrir los ojos aún, manténgalos cerrados y en cuanto se sienta seguro ábralos lo más lentamente que pueda. Carlos pareció no entender, abrió los ojos de golpe y sintió una punzada terrible en ellos, ardieron, los cerró nuevamente y los apretó. -Vaya, vuelva a intentarlo, lentamente por favor, dijo el doctor.
Esta vez, Carlos se tomó su tiempo, sus párpados se abrían dejando un refrescante rastro de lágrima que contrarrestaba el ardor provocado por la luz. Al final terminó de abrirlos.-No veo bien, dijo con voz temblorosa. No recordaba lo que era ver bien, pero sabía que no era así. -¿Qué es lo que ve? Preguntó el doctor. -¡no veo bien! ¡No veo! ¡Doctor, no veo! Gritó Carlos desesperado, esta vez respondiendo a alguna emoción que estaba despertando, de un brinco salió de la cama gritando que no veía, se desconectó del suero ¡todo está borroso! ¡doctor! (La presencia del doctor ya no se sentía afable, se sentía perturbación y miedo) -Cálmese, gritó el doctor al fin, no quiero administrar tranquilizantes ahora que acaba de despertar. -No veo, repitió Carlos algo relajado. -Siéntese, dijo el doctor, eso es normal, recuerde que sus ojos se tomaron unas vacaciones de 3 años. -Sólo distingo colores, sólo veo manchas (su tono de voz estaba subiendo). -Cierre los ojos, dijo el doctor, ciérrelos. Carlos los cerró. -Ahora ábralos. Los abrió. -¿Y bien? -Lo mismo…   Repitieron el ejercicio otras 5 veces y por fin el doctor se fue. -Lo intentaremos mañana, dijo antes de cerrar la puerta.

El sonido de la puerta cerrándose hizo eco en la cabeza de Carlos, adquirió un ritmo, se convirtió en los latidos de su corazón, parecían escucharse en todo el cuarto, como si cada pared fuera un enorme tambor latiendo, y fue tornándose más y más veloz, Carlos sintió de nuevo ese calambre en la cabeza, pero ahora fue mucho más intenso y parecía venir desde la parte más profunda del cerebro, irradiándose con la misma magnitud al resto del mismo. Todo terminó con un grito de Carlos, algo casi como un rugido… un grito de derrota, angustia e impotencia. El dolor cesó y Carlos cayó desmayado.

Sunday, January 8, 2012

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IF I CRY RIGHT NOW I DON'T MEAN WEAKNESS
I MEAN MEANINGLESS TEARS, A STREAM OF LIFE,
OF EVERYTHING ALIVE AND FEELING,
MEANS I KEEP THE HOPE, AND I'M NOT OVER,
THOUGH I MIGHT BE IN PIECES, IT IS NOT DUST YET.