Friday, January 20, 2012

INTERVENCION ALIENIGENA (CAP II)

Durante el desmayo Carlos se vio a sí mismo caminando por un largo sendero, estaba muy obscuro, apenas veía lo más inmediato a él, se sentía tranquilo a pesar de que de alguna manera sabía que caminaba sin dirección y en un lugar desconocido. Olía a… -Pino, la palabras brotaron de su boca como si esta fuera una entidad separada de su cuerpo. –Pino, repitió y comprendió que el sendero estaba bordeado de aquellos árboles, ahora los veía claramente, el tronco esbelto y largo, las ramas dispuestas en círculos, el cono perfecto… 

Se escuchó la puerta abrirse de golpe. -Bien, hoy intentaremos abrir los ojos de nuevo, dijo el doctor. Antes de que Carlos siquiera abriera la boca el doctor continuó: -tiene unos lentes especiales, por eso cree que aún está obscuro, pero mire, es decir, escuche (titubeó) son las 12 am, el sol está en su clímax joven, la enfermera está cerrando las persianas para evitar que suceda algo parecido a lo de ayer…bueno, quítese los lentes, pero no vaya a abrir los ojos hasta que yo le diga ¿De acuerdo? Carlos seguía sintiendo el aroma a pino, pero no dijo nada de eso al doctor, asintió suavemente con la cabeza y se quitó los lentes, luego abrió los ojos muy despacio…parpadeó fuertemente varias veces, al fin dijo:- Nada, todo está igual que ayer.   El doctor suspiró. -Bueno, así es esto… por lo menos ya no le duele tanto ¿cierto? Carlos consintió, era verdad. –Ahora realizaremos unos exámenes de rutina.
Carlos sintió que el doctor se movía y por momentos se quedaba quieto, pero nunca supo lo que pasaba, luego de un tiempo el doctor habló. -Vaya, sus pupilas están dilatas aún…escuche, esta no es una buena señal, recuerde que estuvo en coma 3 años, bien, pues a veces ocurren daños irreversibles en nuestro cuerpo, no quiero decir que no vuelva a ver nunca más, quiero que considere la posibilidad, pero no se olvide, es sólo una posibilidad, rezaremos por que recupere la vista. Ahora dígame, ¿ha intentado recordar algo?  -He intentado, dijo Carlos.    -¿y nada? -Nada. -Bueno, hay que tener paciencia eh, yo lo dejo.
La puerta se cerró y se fue el olor a pino.


¡Buenos días por la mañana! El entusiasta y enérgico tono de voz del doctor quebró la tranquilidad de Carlos, éste no contestó, se sentía invadido y fastidiado, había estado soñando con un bosque, con pinos, con un sendero iluminado sólo por la luna; se había dado cuenta de que eran imágenes reales y todas las veces que despertó en la noche había esperado a que amaneciera para contárselo a alguien, ya tenía un consuelo, ya había algo que lo esperaba cuando pudiera ver, aquel bosque prometía que no estaba solo. Toda su angustia estaba apaciguada y el doctor, con aquella voz alegre había derrumbado la esperanza que Carlos tenía en él para que fuera su confidente, él estaría siempre ajeno al drama, él nunca dejaría de verlo como algo qué habría que estudiar.
Ya sé que no está dormido, dijo el doctor, al mal tiempo darle prisa. El doctor estaba sonriendo, Carlos lo vio.
-Puedo ver, dijo Carlos con un hilo de voz, la boca le temblaba y poco a poco reconocía lo que tenía frente a él, las lágrimas salían a borbotones, ni siquiera intentó secarlas, era demasiada conmoción. -¿Qué es lo que ve? Preguntó el doctor. Carlos no podía hablar. -Bien, tómese su tiempo, es normal que se sienta emocionado, si yo fuera usted también lloraría, digo tres años en coma, luego despierta sin poder ver…la vista es un sentido importantísimo, bueno, no es que los demás no lo sean pero si usted se queda sin el olfato por ejemplo, pues a veces yo quisiera no tener olfato (explotó en carcajadas) ¿cierto enfermera? La enfermera se rió también. El doctor se limpió una lagrimilla, suspiró y se puso a juguetear con una pequeña lámpara que tenía en la mano.
Luego de una pausa el doctor se levantó -¿bueno, qué dice, ya está más tranquilo? -Sí, contestó Carlos. El doctor se acercó con la lamparita y lanzó un chorro de luz directo contra los ojos de Carlos, éste cerró los ojos violentamente.   -Vaya, si, lo siento no le avisé lo que iba a hacer, disculpe… en fin ya vimos que su globo ocular recuperó la respuesta al estímulo…y dígame, ¿se ha acordado de algo? Carlos contestó automáticamente. -No. -Qué lástima, dijo el doctor, mire no me gusta ser impertinente pero hay algo que le debo decir…no sé por dónde empezar… verá, no sé si se acuerde que le mencionaba que el hospital ha pagado su cuenta todos estos años, la cuestión es que muy a mi pesar su caso levantó sospechas del gobierno, ya sabe, no es normal que una institución de renombre, como esta, albergue tanto tiempo a personas que nadie reconoce, así pues le hicieron un interrogatorio a mi enfermera y ella ¿cómo dicen? Soltó la sopa, entonces me avisaron que venían a hacerle el mismo interrogatorio a usted, no creen que no se acuerde de nada, así que a mí se me ocurrió que podríamos inventar una historia sólo para quitarlos del paso, estaba pensando en algo como…     -¡No!. Carlos arrojó la negativa con una fuerza que no conocía. -Lo siento doctor, no hay que temer, no recuerdo nada, déjelos que pregunten. -Pero usted no entiende, ellos seguramente quieren usarlo, yo les dije que la causa de sus lesiones seguramente habría sido infringida por un asaltante armado, puede usted decir que lo último que recuerda es una persona, una silueta borrosa si gusta, algo difuso, sólo para deshacernos de ellos.
-Sólo para deshacernos de ellos, dijo Carlos para sí…  -Sí, sí, contestó el doctor, ¿ya me entiende? Luego usted  y yo podremos darnos vuelo en la investigación.
-De acuerdo, contestó Carlos luego de un rato. -Maravilloso, Ma-ra-vi-llo-so, dijo el doctor, bueno, tengo que irme, llegarán de un momento a otro y si me ven aquí podrían sospechar nuestro plan ¡mucha suerte joven amigo!
El doctor salió del cuarto tan jovial como siempre.

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