Monday, January 9, 2012

INTERVENCIÓN ALIENIGENA (Cap I)

Capítulo I
Carlos se llevó las manos a la cabeza y sintió las vendas, las desenredó suavemente. -Despacio, dijo una lejana voz. Conforme Carlos quitaba las vendas la obscuridad en sus ojos se iba rindiendo ante el blanco alivio de la luz, que era cada vez más intenso, hasta que una mano lo detuvo. -Hasta ahí llegará hoy joven.
Era la misma voz que había hablado hace un momento, era un doctor, Carlos lo supo, estaba en un hospital, aunque no recordaba cómo había llegado ahí.
-¡Doctor! Gritó Carlos, pero no pudo continuar, no sabía qué iba a decirle, no podía sólo preguntar por lo que tenía, luego tendría que saber cómo había ocurrido y por qué, no era una cuestión tan simple. También quería preguntar si había alguien más en la sala, alguien a quien le pudiera preguntar todo lo que quería saber… Decidió callar, el doctor caminó hacia la puerta y dijo que regresaría en unas horas, lo dijo con una sonrisa, Carlos no podía ver, pero sabía que el doctor había sonreído al hablar.
-Bueno, pensó, me tranquilizaré y voy a recordar lo que sucedió. El doctor dijo que me quitara la venda despacio, yo desperté…estaba despertando y tenía las manos en la cabeza, me quitaba la venda y él me dijo que lo hiciera despacio; antes de eso…obscuridad…  Carlos sintió un fugaz pero intenso calambre en la cabeza, luego otro un poco más largo, y este fue más bien como una pequeña descarga eléctrica, después otro nuevamente corto.
-Intentaré traer a la mente mi primer recuerdo, pensó. Lo primero que sea… cualquier cosa…lo que llegue a mi mente más rápido… Nada. No podría acordarse de nada, todo era una masa de imágenes difusas, mezcladas entre sí, cosas que él no podía nombrar.
Afuera el barullo de las calles se desvanecía suavemente, a la par que Carlos se quedaba dormido.


Tocaron a la puerta, se la oyó rechinar y se sintió la afable presencia del doctor.        -Buenas noches Joven, ahora sí terminaremos de quitar la venda. -¡No! Gritó Carlos. Luego no dijo nada más. Supo que el doctor había sonreído, seguro que veía pacientes así todo el tiempo y estaba acostumbrado a que se tomaran las cosas de la misma manera. 
El doctor tomó una silla y se sentó, comenzó a hablar: -Sabe, ha sido muy extraña la forma en que usted llegó aquí, probablemente esté confundido y créame que no quisiera confundirlo más, pero tal vez si le platico un poco del tema mencione cosas que le ayuden a recordar. Quienes lo trajeron dicen haberlo encontrado a media carretera en la madrugada, hace tres años -¡Tres años!  -Tranquilo, aquí está a salvo de todo, luego le ayudaré a completar su rompecabezas, por favor siga escuchando. Lo encontraron a media carretera, como le iba diciendo, era la carretera 26, ¿usted cree en OVNIS? Yo no, pero aquella carretera es famosa por eso, en fin, estaba usted delirando, tenía una herida a todo lo largo del cráneo, era una línea perfecta, como cuando logra partir un coco a la mitad, disculpe la expresión (aquí se rió nerviosamente) es muy raro ver esa clase de heridas joven y más aún, se esperaría exposición del cerebro, pero el suyo estaba intacto, las meninges no tenían ni un rasguño,  sin embargo lo más asombroso es que se le escuchaba articular palabras, inentendibles claro, pero no es algo normal; bueno, los paramédicos procedieron de acuerdo al protocolo y lo trajeron, hace tres años, como le dije.
Hubo una pausa de silencio, el aire se tornó denso y sofocante, el doctor continuó. -Voy a ser muy sincero con usted, continuó el doctor, su caso me ha tenido muy ocupado, es por eso que por parte del hospital se consiguió un permiso para mantenerlo aquí, ya luego veremos cómo nos lo paga, disculpe de nuevo, no encontramos familiares suyos, y continuando con la honestidad espero que coopere conmigo, vamos a ver qué progreso hay y hasta dónde se puede llegar, ¿Está bien? A ver, termine de quitarse la venda.
Carlos titubeó un poco, estaba demasiado confundido, sus emociones parecían pausadas, no podía negarse o responder emotivamente, simplemente alzó sus brazos y se quitó la venda. 
-No vaya a abrir los ojos aún, manténgalos cerrados y en cuanto se sienta seguro ábralos lo más lentamente que pueda. Carlos pareció no entender, abrió los ojos de golpe y sintió una punzada terrible en ellos, ardieron, los cerró nuevamente y los apretó. -Vaya, vuelva a intentarlo, lentamente por favor, dijo el doctor.
Esta vez, Carlos se tomó su tiempo, sus párpados se abrían dejando un refrescante rastro de lágrima que contrarrestaba el ardor provocado por la luz. Al final terminó de abrirlos.-No veo bien, dijo con voz temblorosa. No recordaba lo que era ver bien, pero sabía que no era así. -¿Qué es lo que ve? Preguntó el doctor. -¡no veo bien! ¡No veo! ¡Doctor, no veo! Gritó Carlos desesperado, esta vez respondiendo a alguna emoción que estaba despertando, de un brinco salió de la cama gritando que no veía, se desconectó del suero ¡todo está borroso! ¡doctor! (La presencia del doctor ya no se sentía afable, se sentía perturbación y miedo) -Cálmese, gritó el doctor al fin, no quiero administrar tranquilizantes ahora que acaba de despertar. -No veo, repitió Carlos algo relajado. -Siéntese, dijo el doctor, eso es normal, recuerde que sus ojos se tomaron unas vacaciones de 3 años. -Sólo distingo colores, sólo veo manchas (su tono de voz estaba subiendo). -Cierre los ojos, dijo el doctor, ciérrelos. Carlos los cerró. -Ahora ábralos. Los abrió. -¿Y bien? -Lo mismo…   Repitieron el ejercicio otras 5 veces y por fin el doctor se fue. -Lo intentaremos mañana, dijo antes de cerrar la puerta.

El sonido de la puerta cerrándose hizo eco en la cabeza de Carlos, adquirió un ritmo, se convirtió en los latidos de su corazón, parecían escucharse en todo el cuarto, como si cada pared fuera un enorme tambor latiendo, y fue tornándose más y más veloz, Carlos sintió de nuevo ese calambre en la cabeza, pero ahora fue mucho más intenso y parecía venir desde la parte más profunda del cerebro, irradiándose con la misma magnitud al resto del mismo. Todo terminó con un grito de Carlos, algo casi como un rugido… un grito de derrota, angustia e impotencia. El dolor cesó y Carlos cayó desmayado.

4 comments:

  1. ¿se trata acaso de un fragmento perteneciente a una historia más larga?

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  2. En efecto. Aqui arriba está el cap II y pronto subiré el III.

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  3. Muy bien, va por buen camino. Disfrutaré leyendo el tercero.

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  4. Gracias, espero subir el III a mas tardar dentro de 15 dias, saludos :)

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